Instrumentos de financiación

Por norma general, clasificamos la financiación en tres grandes grupos: los fondos propios, la deuda (préstamos) y el equity o participación en el capital. Hay infinitas fórmulas de deuda y equity, pero te dejamos aquí información sobre las más habituales en el ecosistema startupil:

  1. FONDOS PROPIOS

El primer instrumento de financiación con el que vas a tener que contar es tu propio dinero. Si los socios fundadores no asumen riesgo económico aportando un capital inicial, difícilmente van a hacerlo los inversores. La rentabilidad de esos fondos se llama ROE (Return on Equity) y calcula el beneficio neto en relación a los accionistas de la empresa.

Para muchos la situación ideal sería 50-50: mitad fondos de los fundadores y mitad financiación externa. Este ideal no siempre se cumple y además, alguna financiación externa puede contabilizarse como fondos propios (por ejemplo, los préstamos participativos).

Serían fondos propios de la empresa su capital social, las ganancias destinadas a los dividendos, fondos de otras instituciones como subvenciones o donaciones…

  1. DEUDA

Préstamos participativos

Se caracterizan por un interés variable que sube o baja según lo haga la empresa, con la métrica que pactemos: el volumen de negocio o el beneficio neto, por ejemplo.

La persona que te deja el dinero (prestamista) ni interviene en la empresa, ni decide el destino del dinero. Comparte la aventura empresarial en la distancia. Aunque es frecuente que esa prestamista exija que determinadas decisiones estratégicas cuenten con su aprobación. Dependiendo del caso, es posible que sea necesario modificar el pacto de socios para regular esas decisiones. Situaciones como, por ejemplo, que no se harán nuevas contrataciones sin su conformidad, o que los socios se abstendrán de determinadas acciones.

¿Puede la prestamista llegar a convertirse en socio/a? Solo si pactamos lo una cláusula de convertibilidad: ante la imposibilidad de devolver el capital, el prestamista puede pedir «convalidar» su dinero por participaciones sociales. En este caso, se amplia el capital social por compensación de la deuda pendiente, lo que significa emitir nuevas participaciones titularidad del la prestamista.

Si amortizamos anticipadamente, es decir, conseguimos pagar el préstamo antes de los plazos ahorrando intereses, será necesario ampliar con fondos propios la misma cantidad. De este modo conseguimos reequilibrar el patrimonio neto de la sociedad.

Préstamos convertibles (o Notas convertibles)

Estos préstamos se otorgan con un interés variable o fijo con el fin de ser devueltos en plazo, o a cambio de su conversión en participaciones en la empresa. 

A diferencia de los préstamos participativos, aquí no es opcional la cláusula de convertibilidad: quien invierte siempre va a poder exigir la conversión en participaciones sociales, si se cumplen las circunstancias.

Las condiciones de esta conversión se pactan con anterioridad, aunque lo normal será que opere cuando no se cumpla con la devolución en plazo. En ocasiones el derecho de conversión del prestamista se “guarda” para futuras ampliaciones de capital, en las que contará con preferencia.

En cualquier caso sí que tiene que quedar definido desde el inicio el porcentaje de participaciones a que tiene derecho la inversora-prestamista. Estos préstamos parecen un inocente instrumento de deuda que no permite la intervención del inversor/a en la vida de la empresa, pero mucho cuidado con los requisitos de decisión previos a la convertibilidad, y con las condiciones de la misma.

  1. EQUITY: PARTICIPACIÓN EN EL CAPITAL SOCIAL
  • Capital riesgo: dinerito que te dan a cambio de una participación en la empresa. Es la forma típica de instrumentar la financiación de inversoras privadas: tú ganas financiación que no tienes que devolver de inmediato, pero ellas van a ser tus socias. Hay que tener mucho cuidado con la letra pequeña de estas operaciones, especialmente con cláusulas como la de liquidación preferente. Esta cláusula otorga al inversor el derecho de cobrar antes que cualquier otro socio cuando se produzca un evento de liquidez hasta recuperar su inversión, o un múltiplo de la misma que se haya pactado.

Por ejemplo, si la empresa va bien y empieza a repartir dividendos, y alguna de las socias es una inversora con liquidación preferente, nadie va a ver un euro hasta que ésta recupere el total de lo invertido, o el doble, el triple…

  • Equity crowfunding: aportación de muchos socios con pequeña participación en la empresa. Permite la entrada a pequeños inversores, pero puede complicar la gobernabilidad de la sociedad. 
  • Media for equity: el inversor no pone dinero, sino un espacio publicitario o una estrategia de marketing, por ejemplo, a cambio de participaciones. También funciona con otras fórmulas como asesoramiento, presentación de posibles inversores y demás trabajo «en especies», sin euros de por medio. Las emprendedoras que han pasado por esto son reacias a estas fórmulas que no aseguran una inversión dineraria: no cash, no equity!
  • Work in progress:

Estamos valorando preparar con expertos una guía para un buen pitch, con las claves que tienen en cuenta los fondos, y otra sobre los cap table, o composición ideal de socios después de la financiación. Si crees que resultaría interesante, escríbenos para que le metamos caña a esto…

Tipos de inversores

Podemos clasificar a los inversores de una startup según multitud de criterios: sus objetivos, su tolerancia o aversión al riesgo, su forma de operativa, o su carácter público o institucional. Lo realmente interesante será de qué manera instrumenten la inversión, y el nivel de intervención que alcancen dentro de la empresa.

Cada tipo de inversión suele asociarse a una etapa de desarrollo de la startup, por importes, nivel de riesgo, expectativas de retorno…

FASES/INVERSIÓN

  1. PRESEMILLA (PRE-SEED)

Es la etapa en que aún no tienes claras las líneas de negocio, ni cuentas con un MPV. El estándar dice que no se invertirán más de 100.000€ en esta fase, y las opciones de inversión suelen ser: 

  • Socios fundadores: si vas emprender, el primer capital de la empresa será el tuyo.
  • Family, Friends and Fools: puede que tu círculo de confianza tenga más recursos que tú, y quiera apostar por tu idea. Ellos son el primer inversor al que se suele acudir para financiar tu proyecto.
  • Ayuntamientos y Comunidades Autónomas: suelen convocar ayudas para nuevos autónomos, que en muchas ocasiones son suficientes para arrancar y constituir posteriormente si vale la pena.
  • Incubadoras de Start-ups: especializadas en mentorización en las primeras fases, suelen asignar a un “mentor” que ayuda con la definición del negocio y la búsqueda de financiación.

  1. SEMILLA (SEED) Y FASE TEMPRANA (EARLY)

La startup cuenta con un Plan de negocio mínimamente validado, un equipo más o menos consolidado, y un PMV. Lo habitual en esta fase es necesitar y poder alcanzar financiación por entre 100 y 300 mil euros, que podrán obtenerse de: 

  • Aceleradoras: son organizaciones que te dejarán un espacio para trabajar, te asignarán un mentor que te ayude a validar el producto y el Plan de negocio, y te ayudarán a buscar inversores. Existen aceleradoras públicas y privadas, pero no son gratis: te harán firmar un contrato donde te comprometes a darles entrada en la empresa. Hay que estudiar las condiciones con detenimiento y consultar con expertos para evitar sorpresas. Puedes consultar información más detallada en nuestro apartado Aceleradoras.
  • Business Angels: son inversores particulares que apuestan por startups en fase inicial, asumiendo parte del riesgo. Puedes contactarles directamente o a través de una aceleradora si estás en una.

    Inversores públicos: 

  • ENISA: es un organismo público de apoyo al emprendimiento innovador. Puede consultar sus líneas de financiación aquí. ENISA hace préstamos sin garantía personal ni aval, por lo que en caso de que el proyecto fracase, no suelen reclamar la devolución.

En ENISA se diferencian tres líneas de financiación dependiendo de la fecha de constitución y edad de los socios de la empresa:

  1. Jóvenes emprendedores: línea específica para PYMES y Startups de reciente constitución (menos de 24 meses) debiendo estar la mayoría del capital en manos de personas físicas de edad no superior a 40 años. Además, los socios tendrán que aportar, vía capital o a través de fondos propios, al menos un 50 % del préstamo.
  2. El préstamo oscila entre los 25.000€ y los 75.000€ con una carencia de hasta 5 años y un vencimiento máximo de 7 años.
  3. Emprendedores: línea específica para PYMES que haya sido constituida durante los 24 meses previos a la solicitud, y con socios sin límite de edad. El préstamo oscila entre los 25.000€ y los 300.000€ con una carencia de hasta 5 años y un vencimiento máximo de 7 años. Los fondos propios deben ser, como mínimo, equivalentes a la cuantía del préstamo.
  4. Crecimiento: línea específica para PYMES, independientemente de su antigüedad, y dirigida a apoyar proyectos empresariales de expansión o mejora competitiva. El préstamo oscila entre los 25.000€ y los 1,5M€ con una carencia de hasta 7 años y un vencimiento máximo de 9 años. Los fondos propios deben ser, como mínimo, equivalentes a la cuantía del préstamo.
  • NEOTEC (CDTI): El CDTI es un organismo público de ayuda al emprendimiento en I+D+I que promueve la innovación y el desarrollo tecnológico de las empresas españolas. Conceden varios tipos de ayudas, algunas a fondo perdido, y otras reembolsables. Su programa de ayuda a pequeñas empresas que nacen es el NEOTEC, que tiene como objetivo el apoyo a la creación y consolidación de empresas de base tecnológicas, con una subvención de hasta 250.000 €. Una empresa de base tecnológica (EBT) es una empresa cuya actividad se centra en la explotación de productos o servicios que requieran el uso de tecnologías o conocimientos desarrollados a partir de la actividad investigadora. Deberán estar constituidas como máximo en los tres años anteriores a la fecha de cierre del plazo de presentación de solicitudes y mínimo 20.000 € de capital social.
  • Ayudas autonómicas: Estas ayudas dependen de los programas y presupuestos de las distintas Comunidades Autónomas. Concretamente en Galicia, estas ayudas las gestiona el Instituto Gallego de Promoción Económica (IGAPE) es la agencia, adscrita a la Consellería de Economía, Emprego e Industria, para el desarrollo económico de Galicia. La misión del IGAPE es la de apoyar todas las actividades que contribuyan a mejorar el sistema productivo gallego, facilitando los procesos de creación, consolidación y crecimiento empresarial. En otras Comunidades Autónomas, como puede ser Cataluña y Valencia, este tipo de ayudas las llevan otros Organismos como pueden ser el ACCIÓ y el IVACE.
  • Ayudas europeas: la UE cuenta con varios programas de financiación a startups que en algunos casos también incluyen la mentorización en la etapa de crecimiento. Muchos de estos programas están gestionados por la EASME, que tiene programas generales (Invest Horizon, COSME, SME Instrument, EIC Fast Track to Innovation) y otros para sectores específicos como medio-ambiente, energía o marítimo. Además existen ayudas específicas para empresas que trabajen con los satélites Copernicus o de forma colaborativa con otras empresas europeas (Eureka Programm), por ejemplo. 

  • CRECIMIENTO (GROWTH) Y EXPANSIÓN (EXPANSION)

En la fase de crecimiento el objetivo principal será crear un flujo de caja estable: ser sostenibles con nuestra facturación. Si lo conseguimos, podremos apuntar a la expansión: buscar la implantación en nuevos mercados que nos haga escalar.


Esta etapa suele dividirse en varias fases según la financiación que se vaya consiguiendo: Fase A (hasta 1 millón de euros), Fase B (hasta 3 millones de euros), Fase C (hasta 16 millones de euros) y Fase D (hasta 20 millones de euros).

Los inversores habituales en esta etapa son aquellos que apuestan por obtener un retorno importante de su inversión: 

  • Venture capital y Private Equity: son fondos de inversión que invierten en startups que han superado el break-even o umbral de rentabilidad. Hacen sus propios análisis de riesgos para obtener retorno, y suelen exigir a cambio una participación en la sociedad: hay que prestar mucha atención al instrumento de financiación que planten para evitar que se hagan con el control de nuestra empresa. 

Los fondos de Venture Capitals son más tolerantes al riesgo, mientras que los de Private Equity suelen escoger empresas con una mínima trayectoria consolidada. 

  • Family Offices: son patrimonios privados de familias que invierten. Actúan como un fondo, con la peculiaridad de que están gestionados por una familia.
  • Bancos y SGR: cuando estás empezando no es habitual acudir a la financiación de bancos: en primer lugar porque sin ingresos no te la van a conceder, y en segundo lugar porque es dinero que vas a tener que devolver sí o sí, independientemente del éxito del proyecto. Los bancos exigen garantías para conceder préstamos: las SGR (sociedades de garantía recíproca) son entidades públicas que avalan tu crédito ante el Banco. Si no puedes pagar, el Banco les reclamará a éstas, que después acabarán reclamándote a ti.

  • VENTA (EXIT) 


Son pocas las startups que alcanzan esta fase en que la empresa se vende a una gran compañía (unicornios) y el emprendedor e inversores pueden obtener el retorno de lo invertido. Pero ojo: si llegas aquí, serán determinantes los acuerdos de financiación que traigas a cuestas: no serías la primera que alcanza un exit y no ve ni un euro porque ha firmado liquidaciones preferentes o retornos con multiplicadores astronómicos.


Valoración de startups

PREGUNTAS BÁSICAS

Cosas que debes tener claras cuando buscas financiación: saber cuánto necesitas, tener claro el valor de nuestra empresa. También qué porcentaje y por qué cantidad estamos en disposición de ceder una parte de ella.

Solo quien ha arriesgado su patrimonio y ha acumulado noches sin dormir sabe el valor que tiene la empresa que ha levantado: antes de analizar los métodos de valoración de una startup como si fuera una rana disecada, te recomendamos reflexionar sobre las siguientes variables para hacerte una idea -antes de empezar con los cálculos- de cuánto necesitas, y a cambio de qué estás dispuesto/a a obtenerlo.

1. Cuánto dinero necesito

Puede que queramos venderlo todo y retirarnos a las Bahamas. Pero si lo que necesitamos es una inyección -para crecer, o para sobrevivir- que nos permita seguir adelante, lo primero que debemos saber es qué cantidad de dinero nos va a permitir alcanzar nuestros objetivos. 

Por ejemplo, si vas a necesitar incorporar a dos programadoras senior durante un año tendrás que saber cuánto supone en gasto para la empresa: salarios, cotizaciones, etc. Y contar con el margen necesario para el posible caso de que tengamos que afrontar un despido, o una baja.

2. Qué valor tiene mi empresa para mí

Solo el que ha empezado desde cero, con riesgo de su patrimonio personal y poniendo toda la carne en el asador puede saber qué valor tiene lo que ha construido. Pero seamos realistas: este valor debe poder apoyarse en un Plan de negocio fundamentado.

Con este ejercicio vamos a obtener un valor que casi seguro no va a ser el que tome en consideración un inversor. Pero sí nos va a servir para situarnos en un rango de lo que podremos considerar justo.

3. Qué porcentaje de mi empresa estoy en disposición de ceder y qué mecanismos de control son irrenunciables

A veces alcanzamos un acuerdo económico que nos parece justo en lo financiero, pero ¿supone perder nuestra autonomía, o el control de la empresa? En caso de venta habremos asumido que esto es lo que va a pasar, pero si buscamos una ronda: ¿queremos ceder el mando a alguien ajeno?

Para llegar a una conclusión sobre esta reflexión debemos tener en cuenta dos factores: qué porcentaje de las participaciones sociales estamos dispuestas a ceder (y con qué derechos para esas participaciones) y cómo quedará el órgano de administración. Las dos preguntas son claves para conocer quién guiará el rumbo de la compañía después de la financiación.

Con las respuestas a las anteriores preguntas sabremos cuáles son nuestras necesidades de financiación, y a qué porcentaje renunciaríamos a cambio. Estas variables por si mismas pueden darnos una valoración de la empresa y en todo caso, van a ser capitales en la negociación porque marcarán nuestras líneas rojas.

  • MÉTODOS DE VALORACIÓN: 

No obstante existen otros métodos de valoración más “objetivos”, que explicamos a continuación. Las startups son empresas, y como tales son susceptibles de ser valoradas con métodos financieros tradicionales. Pero no son empresas “normales”: tienen una serie de peculiaridades que han hecho necesaria la creación de nuevos métodos de valoración, o la aplicación de factores de corrección a esos métodos “de toda la vida”.

No existe un método de valoración idóneo para todas las startups: escoger el más adecuado dependerá de factores como la etapa en que se encuentre, si ya ha empezado a facturar, o el perfil del inversor. El momento también es decisivo: una valoración pre-money es la que mide el valor de la start-up antes de recibir la inversión; la valoración post-money es la de después de la inversión.

Comparativa con startups similares: consiste en tomar los números (resultados o ventas) de una startup del sector, de similar trayectoria, y aplicar un múltiplo. Para ello será necesario que exista al menos una startup con la que nos podamos comparar, y que no se encuentre en pérdidas, para que podamos tomar sus resultados como referencia.

Para ajustar los resultados de la comparativa a nuestra empresa habrá que matizarlos teniendo en cuenta los siguientes factores de corrección:

  • El equipo con que contamos: si tenemos a gente con experiencia en otras startups que han triunfado, se valorará en positivo.
  • El tamaño de nuestro mercado potencial y su estado de madurez.
  • La disponibilidad de nuestro producto o tecnología: cuán de avanzado está.
  • Si tenemos competencia, y en qué estado se encuentra.

Una variación de este método es el ScoreCard, en que se asignan pesos específicos a cada una de las variables, que en suma nos dan un factor de corrección a aplicar sobre la valoración. El problema, como ocurre en la valoración por comparación, es dar con una startup que resulte comparable.

Valoración sobre la última ronda: obviamente solo aplicable si no es nuestra primera ronda. Es un sistema habitual de valoración, pero tiene sus peligros: podemos acabar teniendo un valor totalmente irreal, que crece demasiado rápido solo para poder subir la entidad de las rondas, sin sustento real.

Método Berkus: ideado por Dave Berkus, un inversor californiano que creó su propio método de valoración para startups en fase inicial. Consiste en definir los hitos en que la startup adquiere valor, y asignar una cantidad a cada uno de los que se haya superado en el momento de la financiación.

Dave Berkus redefinió estos hitos (a los que se asigna un máximo de 500k dólares por cada uno) en 2016, dejándolos como siguen: la solidez del equipo fundador, el estado de desarrollo de la idea y el mercado potencial,  la existencia de un prototipo funcional, el establecimiento de relaciones estratégicas y las ventas o la tracción del producto o servicio.

Venture Capital: este método va más allá de la valoración de la empresa en el momento de la financiación (pre-money), y analiza también su valor tras la financiación (post-money) y el valor terminal de la startup a futuro, en caso de exit. Con estos parámetros se calcula el ROI, retorno de la inversión que podrán obtenerse en caso de exit. Para conocer la valoración pre-money, se calculan primero la post-money, que es igual al valor terminal entre el ROI.

Descuento de flujos de caja futuros: es uno de los métodos “tradicionales” de valoración, pero en lugar de tomar los flujos de caja pasados -que pueden no existir- tiene en cuenta los futuros. Para calcular el valor de la empresa con este método se toma el cash flow libre (después de impuestos y financiada con fondos propios) según el Plan de negocio. Una vez conocemos esta cifra, tendremos que aplicar la variable del tiempo del Plan de negocio para obtener el valor terminal, sobre el que finalmente se aplicará una tasa de descuento en función de los riesgos: esta tasa será mayor cuanto menos madura esté la startup.

Financiación

El objetivo principal de esta web (el motivo por el que nació este proyecto) es evitar sorpresas desagradables, pero especialmente en la búsqueda de financiación. Conocer qué cosas se deben tener en cuenta antes de negociar con inversores y cuáles son las líneas rojas te ayudará a conseguir una mejor experiencia. El dinero ya no depende de nosotros 😉

Hablar de rondas y exits es sencillo, pero cuando llegue el momento de firmar, el contrato puede que encuentres un escuadrón de abogados que van a velar por el interés del inversor, y no queremos que te sientas pequeñito/a: aquí encontrarás toda la información necesaria para que el riesgo de sorpresa cuando cierres el trato con un inversor sea mínimo.