Valoración de startups

PREGUNTAS BÁSICAS

Cosas que debes tener claras cuando buscas financiación: saber cuánto necesitas, tener claro el valor de nuestra empresa. También qué porcentaje y por qué cantidad estamos en disposición de ceder una parte de ella.

Solo quien ha arriesgado su patrimonio y ha acumulado noches sin dormir sabe el valor que tiene la empresa que ha levantado: antes de analizar los métodos de valoración de una startup como si fuera una rana disecada, te recomendamos reflexionar sobre las siguientes variables para hacerte una idea -antes de empezar con los cálculos- de cuánto necesitas, y a cambio de qué estás dispuesto/a a obtenerlo.

1. Cuánto dinero necesito

Puede que queramos venderlo todo y retirarnos a las Bahamas. Pero si lo que necesitamos es una inyección -para crecer, o para sobrevivir- que nos permita seguir adelante, lo primero que debemos saber es qué cantidad de dinero nos va a permitir alcanzar nuestros objetivos. 

Por ejemplo, si vas a necesitar incorporar a dos programadoras senior durante un año tendrás que saber cuánto supone en gasto para la empresa: salarios, cotizaciones, etc. Y contar con el margen necesario para el posible caso de que tengamos que afrontar un despido, o una baja.

2. Qué valor tiene mi empresa para mí

Solo el que ha empezado desde cero, con riesgo de su patrimonio personal y poniendo toda la carne en el asador puede saber qué valor tiene lo que ha construido. Pero seamos realistas: este valor debe poder apoyarse en un Plan de negocio fundamentado.

Con este ejercicio vamos a obtener un valor que casi seguro no va a ser el que tome en consideración un inversor. Pero sí nos va a servir para situarnos en un rango de lo que podremos considerar justo.

3. Qué porcentaje de mi empresa estoy en disposición de ceder y qué mecanismos de control son irrenunciables

A veces alcanzamos un acuerdo económico que nos parece justo en lo financiero, pero ¿supone perder nuestra autonomía, o el control de la empresa? En caso de venta habremos asumido que esto es lo que va a pasar, pero si buscamos una ronda: ¿queremos ceder el mando a alguien ajeno?

Para llegar a una conclusión sobre esta reflexión debemos tener en cuenta dos factores: qué porcentaje de las participaciones sociales estamos dispuestas a ceder (y con qué derechos para esas participaciones) y cómo quedará el órgano de administración. Las dos preguntas son claves para conocer quién guiará el rumbo de la compañía después de la financiación.

Con las respuestas a las anteriores preguntas sabremos cuáles son nuestras necesidades de financiación, y a qué porcentaje renunciaríamos a cambio. Estas variables por si mismas pueden darnos una valoración de la empresa y en todo caso, van a ser capitales en la negociación porque marcarán nuestras líneas rojas.

  • MÉTODOS DE VALORACIÓN: 

No obstante existen otros métodos de valoración más “objetivos”, que explicamos a continuación. Las startups son empresas, y como tales son susceptibles de ser valoradas con métodos financieros tradicionales. Pero no son empresas “normales”: tienen una serie de peculiaridades que han hecho necesaria la creación de nuevos métodos de valoración, o la aplicación de factores de corrección a esos métodos “de toda la vida”.

No existe un método de valoración idóneo para todas las startups: escoger el más adecuado dependerá de factores como la etapa en que se encuentre, si ya ha empezado a facturar, o el perfil del inversor. El momento también es decisivo: una valoración pre-money es la que mide el valor de la start-up antes de recibir la inversión; la valoración post-money es la de después de la inversión.

Comparativa con startups similares: consiste en tomar los números (resultados o ventas) de una startup del sector, de similar trayectoria, y aplicar un múltiplo. Para ello será necesario que exista al menos una startup con la que nos podamos comparar, y que no se encuentre en pérdidas, para que podamos tomar sus resultados como referencia.

Para ajustar los resultados de la comparativa a nuestra empresa habrá que matizarlos teniendo en cuenta los siguientes factores de corrección:

  • El equipo con que contamos: si tenemos a gente con experiencia en otras startups que han triunfado, se valorará en positivo.
  • El tamaño de nuestro mercado potencial y su estado de madurez.
  • La disponibilidad de nuestro producto o tecnología: cuán de avanzado está.
  • Si tenemos competencia, y en qué estado se encuentra.

Una variación de este método es el ScoreCard, en que se asignan pesos específicos a cada una de las variables, que en suma nos dan un factor de corrección a aplicar sobre la valoración. El problema, como ocurre en la valoración por comparación, es dar con una startup que resulte comparable.

Valoración sobre la última ronda: obviamente solo aplicable si no es nuestra primera ronda. Es un sistema habitual de valoración, pero tiene sus peligros: podemos acabar teniendo un valor totalmente irreal, que crece demasiado rápido solo para poder subir la entidad de las rondas, sin sustento real.

Método Berkus: ideado por Dave Berkus, un inversor californiano que creó su propio método de valoración para startups en fase inicial. Consiste en definir los hitos en que la startup adquiere valor, y asignar una cantidad a cada uno de los que se haya superado en el momento de la financiación.

Dave Berkus redefinió estos hitos (a los que se asigna un máximo de 500k dólares por cada uno) en 2016, dejándolos como siguen: la solidez del equipo fundador, el estado de desarrollo de la idea y el mercado potencial,  la existencia de un prototipo funcional, el establecimiento de relaciones estratégicas y las ventas o la tracción del producto o servicio.

Venture Capital: este método va más allá de la valoración de la empresa en el momento de la financiación (pre-money), y analiza también su valor tras la financiación (post-money) y el valor terminal de la startup a futuro, en caso de exit. Con estos parámetros se calcula el ROI, retorno de la inversión que podrán obtenerse en caso de exit. Para conocer la valoración pre-money, se calculan primero la post-money, que es igual al valor terminal entre el ROI.

Descuento de flujos de caja futuros: es uno de los métodos “tradicionales” de valoración, pero en lugar de tomar los flujos de caja pasados -que pueden no existir- tiene en cuenta los futuros. Para calcular el valor de la empresa con este método se toma el cash flow libre (después de impuestos y financiada con fondos propios) según el Plan de negocio. Una vez conocemos esta cifra, tendremos que aplicar la variable del tiempo del Plan de negocio para obtener el valor terminal, sobre el que finalmente se aplicará una tasa de descuento en función de los riesgos: esta tasa será mayor cuanto menos madura esté la startup.